Viaje al Gran Cañón. Capítulo 10

La Atalaya

El día de hoy, viernes 3 de Mayo, ha sido muy agradable y tranquilo; sin nada que reseñar. El paisaje se presta a avanzar, muy llano y sin ninguna dificultad más que el calor. Aunque el entorno es bonito y agradable, no hay formaciones rocosas llamativas y el suelo es monótono.

El encargado del motel de Boulder me recomendó visitar Guano Point; un lugar que no tengo marcado en mis rutas. Me desvía un poco de la dirección que tenía planeado. Sin embargo, viendo que en esta región se avanza muy rápido, he decidido finalmente acercarme.

Buena parte del día ha estado parcialmente nublado y con viento moderado, lo que ha ayudado a sobrellevar el calor, y hacia media tarde ha ido empezando a despejar por completo mientras la temperatura de las últimas horas de sol se va suavizando. Ha sido un gran día.

Después de pasar al sur de Grapevine Mesa, al poco de entrar ya por el extremo noroeste de la Reserva India Hualapai, a menos de una hora de Guano Point, decido parar a hacer noche. Con los días ya tan largos de esta época del año y el buen tiempo, a veces cuesta no excederse en las horas de jornada.


La mañana del sábado amanece con el cielo completamente azul y sin el menor rastro de nubes. Apunta que volverá a hacer calor. Las temperaturas de la noche no bajan lo suficiente como para que caiga rocío, con lo que apenas refresca. Ya me estoy acostumbrando otra vez a las bondades de dormir al raso; algo que echaba de menos.

Mientras preparo las cosas para iniciar la jornada me doy cuenta de que ayer, cuando hice la selección de enseres necesarios pensando que tendría que volver caminando hasta Boulder, he perdido la navaja de afeitar. Podré comprar una en un par de días, cuando llegue a Peach Springs, pero he pensado que llegar de vuelta a casa con una poblada barba será un buen motivo de broma para mis padres.

Aún en las primeras horas de la mañana alcanzo Guano Point. Hay un camino que indica una explotación minera y que lleva hasta allí.

En ningún momento me había imaginado que me iba a encontrar con esto. Hasta hoy, si hubiera tenido que seleccionar un sitio desde donde admirar la belleza y majestuosidad del Cañón, habría elegido Toroweap, donde estuve el pasado día 23, sin embargo, cuando aún apenas estoy llegando a este sitio, ya, sin duda, lo cambio por este.

No sólo son espectaculares las vistas sino el sitio en si mismo. El final del camino se va estrechando hasta convertirse en un angosto y largo pasillo de roca que se adentra a miles de pies de altura sobre el cañón, con una estremecedora caída en vertical a ambos lados. Esto propicia unas vistas del Cañón incomparables. En los ultimos metros se vuelve a anchear ligeramente.

Al final del pasillo hay una estructura de metal de la que cuelga un cable hacia el vacío, el cual es imposible ver hasta donde baja. La altura es sobrecogedora y el borde no es seguro como para acercarse a mirar. Por él deben de subir el mineral que extraen seguramente al fondo del cañón pero hoy no hay ninguna actividad, por lo menos a estas horas.

Me quedaré aquí durante un buen rato, disfrutando de esto. El lugar realmente lo merece. En realidad cada yarda del camino lo ha merecido.

Probablemente este sea el último sitio desde donde veré el río Colorado en este gran viaje. Me quedan muchas millas aún de seguir el Cañón pero ya no de acercarme hasta el río.

Seguiré camino en dirección sureste hasta Peach Springs, por donde cruza la ruta 66, un punto importante de este viaje, y desde ahí seguiré en línea recta de vuelta hasta Flagstaff. Seguir el Cañón después de Peach Springs en dirección noreste por la Reserva Havasupai me alargaría el viaje más de lo que me es posible.

Atalaya - Viaje al Gran Cañón. Capítulo 10
Composición 3D: Luis Polo

La fascinante época que me tocó vivir

Me he tomado un buen rato para disfrutar de la espectacularidad de Guano Point y me ha apenado irme. Unos minutos después de salir, justo antes de abandonar el camino me he cruzado con un woody {*ver nota al final} con un matrimonio y tres niños dentro, felices y cantando, que me han saludado con la mano efusivamente. Ha sido un momento muy divertido que también me ha llenado de optimismo.

Parece mentira que hace tan poco tiempo el mundo entero estaba sumido en un caos de muerte y destrucción. Antes de volver de Europa, al terminar la guerra, recuerdo que, paralelamente al dolor, había en la gente un gran optimismo ante el futuro y un enorme afán por comenzar a reconstruir todo, como para borrar todo rastro de lo ocurrido lo antes posible y emprender una nueva vida.

Al volver he visto lo mismo aquí. Mi generación ha perdido a cientos de miles de muchachos en Europa y en el Pacífico y sin embargo, es llamativo como han cambiado las cosas mirando sólo diez años atrás. La gente está poniendo un desmesurado afán en su búsqueda de la felicidad.

En muy pocos años se han cambiado muchas cosas que llevaban siglos sin tocarse. Las casas, tanto por dentro como por fuera, se han llenado de un colorido que nuca antes habían tenido; hasta los muebles han cambiado. Ha habido enormes innovaciones sociales, culturales, intelectuales y se ha empezado a cuestionar tradiciones, algunas de ellas muy oscuras a ojos de hoy, que ni siquiera se había pensado que debían ser cuestionadas. Cada vez hay más movimientos que luchan contra el racismo y otros también que luchan contra el machismo. Todos los cambios que buscan mejorar la vida de las personas son bienvenidos. La medicina y la tecnología también han cambiado radicalmente en muy poco tiempo; tanto como para afectar a nuestro modo de vida y a nuestra cultura por completo.

En muy pocas décadas hemos pasado de una tradicional y simple supervivencia, al mero disfrute de la vida.

La gente intenta disfrutar de su tiempo como nunca antes lo había hecho. Es una lástima que haya tenido que haber dos grandes guerras para generar todos estos cambios tan rápido pero aún así está pasando y es muy motivador.

Cada época tiene sus características culturales, como si tuviera personalidad propia, pero nunca eres consciente de qué es lo que tanto la caracteriza hasta que ya pasó, cuando lo ves echando la vista atrás. Eso ahora se ve muy bien en las películas de cine que hablan sobre épocas pasadas. Se ven muchas cosas que afortunadamente cambiaron porque debían hacerlo pero también hay otras que se ven con nostalgia y con pena por haberlas perdido. En cada época vivida se está en la cima de la evolución cultural, tecnológica, científica, social…

No sé qué es lo que caracterizará a esta época pero sin duda son unos años que marcarán un antes y un después en la historia de este siglo. Puede que esa imagen de la familia feliz, en su coche, pasando un fin de semana en el Gran Cañón esté lleno de señas culturales que marcarán la personalidad de esta época. Me gustaría poder verlo con ojos del futuro para saber qué cosas no estamos valorando en su justa medida, pero también me apena pensar que esta época en la que la vida ha adquirido un valor que nunca antes había tenido, terminará, y que todo esto se verá como anticuado y pasado de moda.

El mundo siempre evoluciona a mejor pero también lo hace siempre a trompicones y arrasando con todo, con lo malo pero a veces también con lo bueno.

Continuará

*Nota: Woody (o woodie, o woody wagon) es como se conoce popularmente a los característicos coches o rancheras con los laterales y puertas de madera. Aunque se empezaron a fabricar varias décadas antes, fue a finales de los 40 y en los 50 cuando se convirtieron en auténticos emblemas de la cultura estadounidense de la época.

Woody Wagon. Viaje al Gran Cañón. Capítulo 10
Woody Wagon de 1947. Foto: Wikimedia Commons

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